• Raúl Nogales

Y el COVID-19 nos obligó a recuperar algunos valores olvidados


DEBEMOS SER CAPACES DE MEJORAR COMO PERSONAS Y MANTENER EN TIEMPOS DE PAZ, LA GENEROSIDAD Y HUMANIDAD QUE ESTAMOS DEMOSTRANDO EN TIEMPOS DE GUERRA.

Ya se ha hablado y se sigue hablando mucho de todo lo malo que acarrea esta pandemia.


Creo que todos de manera directa o indirecta estamos sufriendo, hemos sufrido o nos tocará sufrir alguna pérdida, algún trastorno en nuestro día a día, ajustes económicos y otras tantas situaciones que conscientemente no quiero siquiera sacar a la palestra, porque de lo que se trata ahora, lo que pretendo y a lo que os invito, es a hacer la lectura contraria. Se trata de analizar lo bueno que pueda existir entre tanta locura y tanta situación incierta, los valores que se puedan estar recuperando, algunos ya olvidados y pensar sobre lo que va a quedar de todo esto, sobre las oportunidades que precisamente tanto caos también deja a su paso y sobre la grandísima oportunidad que hoy nos brinda COVID-19 de poder seguir “saliendo” a los balcones una vez todo esto pase, a aplaudir y a seguir agradeciendo por millones de cosas a millones de personas.

Solo otra pandemia como esta o incluso peor se podrá combatir en un futuro, si somos capaces de mejorar como personas y mantener en tiempos de paz, la generosidad y humanidad que estamos demostrando en tiempos de guerra.

Estoy viendo sorprendido, no nos vamos a engañar, como se presenta en las noticias como un animal en peligro de extinción, a profesionales que trabajan de manera dedicada, a empresarios que ponen sus compañías a disposición de todo el mundo, a vecinos que ayudan a otros vecinos, personas que ayudan a ancianos con la compra … buena gente vamos, algo que debería ser lo normal. Estos son los valores que debemos recuperar, porque no lo olviden, alguna vez existieron, no hace mucho tiempo. Ustedes pensarán, los más jóvenes, que soy el abuelo cebolleta contando historias, pero es una realidad que hay ciertos valores que se están perdiendo y digo esto por no ponerme mas dramático y decir que se han perdido.

Cuando yo era chaval, como digo no hace mucho 😉 pensar en cruzarme con un vecino mayor por la calles y no ayudarle a subir la compra no se me pasaba por la cabeza, ceder el sitio en el autobús o un sin fin de muestras de educación y respeto más, todos ellos básicos, que los de mi generación teníamos grabado en el ADN, algunos de ellos a base de zapatilla, pero que aquí estamos, sin traumas conocidos y no nos va del todo mal. Eso sí, no diferenciábamos entre médicos y médicas al hablar, y en consecuencia las oraciones eran mucho más cortas porque no teníamos que andar cambiando el género a todos los sustantivos en cada frase.


Que no se nos olvide todo lo bueno que ahora estamos haciendo. Sigamos saliendo a los balcones después del COVID-19, cuando un empresario done, reconozcamos el gesto, debemos agradecerlo, porque hay que ser agradecido y si ahora has empezado a conocer a tus vecinos porque les ves la cara en sus balcones todos los días a las ocho, cuando mañana te cruces con ellos por la calle, simplemente diles hola y comparte una sonrisa. Serán los mismos a los que ahora te encantaría abrazar.

Igual que el 11S cambió una parte importante de nuestra sociedad, de nuestros hábitos y de nuestra manera de relacionarnos, COVID-19 también está siendo un precursor del cambio. Desde cosas muy básicas a elementos más complejos. Que las personas de occidente igual y ya no nos reímos tanto, ni tachamos de exagerados a la comunidad asiática cuando les vemos con mascarillas constantemente, quizá empecemos a sustituir el “que ordenados y obedientes son los japonés” a “joder como nos hemos ordenado y que sensatos nos hemos vuelto en España” o que las empresas se hayan dado cuenta que sus empleados, profesionales todos ellos, salvo algún escaqueado como en todos los sitios, son profesionales en los que se puede confiar, responsables de sus tareas, que han demostrado teletrabajar e incluso en muchos casos con índices de productividad más altos que en la oficina y unas condiciones de confinamiento complicadas. Seguro que en todo esto está pensando más de una empresa ahora.

Y algo muy importante, que los empresarios, no son el enemigo. Como escuchaba a mi amigo Rafa no hace mucho compartiendo conversación, que razón tenía Churchill cuando dijo que mientras un pueblo vea a los empresarios como la vaca que hay que exprimir o el lobo que hay que abatir y no lo vea como el caballo que tira del carro, no tenemos nada que hacer.

Que la globalización está cojonuda, sí … todo muy bien, que no tenemos que cambiar ahora por el COVID-19 al 100% pensando que mañana vamos a tener otra pandemia, también, pero sí debemos equilibrar, equilibrar muy bien la industria y los servicios, para que en caso de pandemia, media pandemia o super pandemia, nuestro tejido empresarial y en consecuencia la sociedad, por lo menos tenga la capacidad en su conjunto como país, de producir lo básico y no tengamos que depender de mercados que lamentablemente no son los mejores donde comprar en estos tiempos, porque al final todo el mundo quiere hacer su agosto y hay que protegerse. Tenemos todo para hacerlo y nos sobra talento y capacidad de sacrificio. Lo estamos demostrando.

Aprovechemos las oportunidades, aprovechemos para ser más agradecidos, aprovechemos para invertir nuestro tiempo en aquello que tenga valor, si algo nos está enseñando el COVID-19, si algo debemos aprender de las amenazas globales, es que no diferencia entre rojos o azules, del Madrid o del Atlétic, empleado o empresario, monárquico o republicano. La pandemia llega, arrasa y se lleva todo por delante y cuando me imagino a mi amigo Pedro en la camilla, entubado, mirando hacia arriba a su doctora sin las medidas de protección adecuadas después de varias guardias una detrás de otra, estoy seguro que no se pregunta ninguna de las gilipolleces por las que discutimos y en las que nuestros políticos pierden el tiempo, haciéndonos perder el tiempo a todos y ubicándonos en escenarios tan ridículos y vergonzantes como que nuestros sanitarios se jueguen la vida a pecho descubierto.


Que hay que cuidar más a nuestros sanitarios, CLARO QUE SÍ !!! Como a nuestros profesores, como a muchos otros sectores que aportan valores a nuestra sociedad. Que debemos poner firmes a nuestros políticos, CLARO QUE SÍ !!! Que nos gastamos mucho dinero en temas militares y en la iglesia, CLARO QUE SÍ !!! y en elecciones una detrás de otra y en mantener un volumen de políticos y funcionarios enorme y en mil mierdas más que también deben ser revisadas. Que vivimos anclados en la historia, que algunos no solo han perdido este mes de marzo y abril por el COVID-19, que han perdido muchos años porque siguen viviendo entre el 36 y el 39 y nadie se ha preocupado de evitar que en 2020 muchas familias no sepan donde están sus seres queridos. Qué hubiera sido de nosotros en España si nos hubiéramos visto obligados como USA a hacer fosas comunes.


Si algo debemos cambiar, si de verdad queremos cambiar todo aquello que ahora sabemos y donde prácticamente todo el mundo coincide hay que cambiar, debemos empezar por nosotros e inmediatamente después por nuestros políticos. Aquellos en los que delegamos el rumbo de nuestro país. Tenemos una clase política mediocre, mucho peor que mediocre y es no una pena, es una vergüenza.

Mientras un pueblo se conforme con que el que le robe sea de su misma ideología, antes de que le roben "los otros" … estamos jodidos. Nuestros políticos, la política mundial hace muchos años que confunde el gobierno y el servicio público con el poder. Quizá sean las reglas que hoy ordenan la política una de las primeras que se deban revisar.

Regresando al hilo del artículo para no calentarme mucho … a pesar de todo el sufrimiento que COVID-19 nos está dejando, hay todo un mundo de nuevas oportunidades que debemos aprovechar, pero no pensemos que nadie, absolutamente nadie nos va a regalar nada, solo nosotros en conjunto, como sociedad, siendo conscientes de lo que realmente es importante y promoviendo el cambio, vamos a ser capaces de estar mejor preparados. Pero no nos olvidemos, los nuevos mesías no existen.

Me habían encargado hacer un artículo del COVID-19 y el impacto en el ecosistema fintech, pero después de un mes encerrado esto es lo que me ha salido.

Cuídense.

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